Deshaciendo los mitos

Seguridad y salud

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Mito 19: Los alimentos biotecnológicos son de por sí inseguros y no están estudiados.

Realidad: La agricultura biotecnológica es mucho más específica y controlada que los anteriores métodos de mejora y ayuda a disminuir el riesgo de que entren alérgenos, conocidos o no, en la comida.

Las preocupaciones pos la seguridad se basan fundamentalmente en la creencia de que los métodos biotecnológicos de introducción de caracteres a las plantas pueden en cierto grado entrañar más riesgo que los "métodos tradicionales de mejora de las plantas".

Durante los años 60 se desarrolló, con los métodos tradicionales de mejora de plantas, una nueva variedad de patata (lenape) que contenía un nivel casi letal de solanina, un alcaloide tóxico producido por el ancestro (pariente) salvaje de la planta domesticada forma natural. La primera persona que comió una patata de la variedad Lenape estuvo a punto de morir. Mas tarde, durante los 80, usando los métodos tradicionales de mejora de plantas, se desarrolló de forma similar una variedad de apio que contenía niveles elevados de psoralen, una toxina natural que produce irritación cutánea y que se ha demostrado su carácter cancerígeno en ratones de laboratorio. Antes de que fuera retirada del mercado, los trabajadores del campo que recogieron tales cosechas de apio padecieron grandes dolores en la piel de las manos.

Ambos incidentes se produjeron porque los mejoradotes de plantas según el método tradicional cruzan variedades de cultivo domesticadas con sus parientes silvestres para introducir determinados caracteres deseados (p.ej.: resistencia a enfermedades, mayores producciones, etc.), en los genes de dicho cultivo. Ya que tal cruce implica una mezcla de los genes de ambas plantas, la descendencia resultante contiene inevitablemente algunos genes no deseados junto a los deseados. Debido a este hecho, la Oficina estatal para la Alimentación y el Medicamento (FDA) de EE.UU. exige comprobar la presencia de dichas toxinas en las nuevas variedades de cultivos, ya si la nueva variedad ha sido desarrollada con métodos biotecnológicos, ya se haya desarrollado usando los "métodos tradicionales de mejora de las plantas".

Las exigencias de la FDA junto con el potencial para un pasivo financiera, ha hecho que las compañías semilleras que piensan introducir un nuevo evento de origen biotecnológico en EE.UU. también prueben exhaustivamente la alergenicidad de todas las nuevas proteínas introducidas.85 Por ejemplo, una compañía semillera ha comenzado a trabajar usando métodos biotecnológicos para desarrollar una variedad de soja que puede contener un gen del nogal de Brasil (para transmitir un mayor contenido de metionina), pero todos los trabajos sobre esa nueva variedad de soja se han interrumpido cuando las pruebas de alergia indicaron que podía desencadenar reacciones en los consumidores que eran alérgicos a las nueces de Brasil.

Se ha demostrado que la soja resistente al glifosato disponible en el mercado contiene como promedio un tercio menos de semillas de malas hierbas y de semillas de malas hierbas/partículas de la planta al ser cosechada.87 Algunos tipos de semillas de malas hierbas contienen toxinas y otros son alérgicos. La reducción del contenido de semillas de malas hierbas es aún más notable en los cultivos de colza, porque las semillas de malas hierbas más tóxicas que tienden a aparecer en la colza cosechada (Brassica napus/campestris) son las de la mostaza silvestre (Sinapis arvensis), que está tan estrechamente relacionada con la colza que – antes de la introducción en 1995 en Canadá de variedades de colza de origen biotecnológico resistente a los herbicidas – cualquier herbicida que dañó las plantas de mostaza silvestre también mostró tendencia a dañas a las plantas de colza. Debido al rápido aumento desde 1995 de los terrenos plantados con colza resistente a los herbicidas, el contenido de las semillas tóxicas de mostaza silvestre en la colza cosechada en América del Norte se ha visto reducido significativamente.

Al igual que con los temores expresados sobre las "nuevas" proteínas introducidas en las variedades de soja y colza de origen biotecnológico resistentes a los herbicidas, tales proteína "nuevas" fueron descubiertas originalmente en varias cepas de bacterias comunes del suelo (Agrobacterium tumefaciens) en el caso de la soja resistente al herbicida glifosato, y el Streptomyces hygroscopicus/wiridochromogenes en el caso de la colza resistente al herbicida glufosinato de amonio) que el hombre ha respirado durante milenios en los días que el polvo del suelo se levanta con el viento y hay partículas de suciedad que son transportadas por el aire.

No le daremos al problema de los alérgenos una proporción distinta de la que merece. Las reacciones graves como la anafilaxia son muy raras, incluso aunque gran parte del alimento consumido en JUL y en Europa sea "extranjero" o no nativo. Los tomates (relacionados con la venenosa belladona), las patatas y el maíz fueron extranjeros antes del siglo XVII, como la mayoría de los frutas tropicales y los frutos secos. Esto significa que es probable que hayamos sido expuestos a nuevos alérgenos en un pasado no tan lejano. Por su parte, los alimentos antiguos incluyendo la leche, la soja y los granos con contenido de gluten como el trigo constituyen con frecuencia el origen de una "alergenicidad natural". El kiwi, el ruibarbo, y el mango son alimentos potencialmente alergénicos, pero esto no ha impedido que se consuman de forma generalizada, y sin ninguna alerta sanitaria.

Los científicos investigadores en los últimos años han confirmado la suposición de que los alimentos biotecnológicos al digerirse no se comportan de modo diferente ni son más peligrosos que otro alimento cualquiera. Los estudios en animales han observado un comportamiento idéntico en cuanto al crecimiento y la calidad de la carne90, 91 y ningún ADN biotecnológico detectable en la leche ni en los órganos.

Mito 20: Las alergias a la soja han aumentado con las sojas biotecnológicas.

Realidad: Es falso.

La queja parece estar basada totalmente en un informe publicado en un periódico sensacionalista británico, el Daily Express, en 1999. El origen de la queja - un centro de investigación de alergias de York – era una declaración que indicaba que no se afirmaba que las alergias a la soja hubieran aumentado a causa de las variedades biotecnológicas, sino que había más consumidores con alergia a la soja, lo que si fuera cierto, probablemente se debería a un mayor consumo de soja en la alimentación moderna (la soja es un alérgeno bien conocido).

Mito 21: Los cultivos biotecnológicos han causado daños a cientos de personas.

Realidad: También en este caso, es falso. No existe ninguna prueba comprobada de que los alimentos biotecnológicos causen daño alguno.

Incluso en el famoso caso de Starlink, cuando un maíz biotecnológico que no había completado el proceso de aprobación en JUL fue comercializado para alimentación animal y, en consecuencia, aparecieron trazas en el maíz destinado al consumo humano, no produjo ninguna incidencia sanitaria identificable. Unas 44 personas se quejaron –tras haber leído informes en la prensa – que habían sufrido reacciones alérgicas al comer tacos fritos que contenían pequeñas cantidades de Starlink, pero las pruebas realizadas sobre 17 de ellos por el Centro estatal para el Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC) no logró encontrar anticuerpos que demostraran una respuesta alérgica al Starlink.94 Uno de los que más se quejaba fue estudiado posteriormente con maíz Starlink, otro maíz y placebo, y de nuevo, no se detectó ninguna reacción alérgica.95
La última de las quejas la efectuó el Profesor Traavik de Noruega en febrero de 2003 quien afirmó que las personas que habitaban cerca de un una plantación piloto de maíz biotecnológico en Filipinas dieron positivo para los anticuerpos Bt.96 Sin embargo, estos datos no fueron nunca publicados y ninguna autoridad médica ha aceptado su teoría, ni mucho menos confirmó su conclusión.

Mito 22: Los cultivos biotecnológicos aumentan la resistencia a los antibióticos.

Realidad: Las investigaciones sobre el desarrollo de bacterias resistentes a los antibióticos en el hombre a partir de "genes marcadores", utilizados en algunos de los primeros cultivos biotecnológicos comercializados, han probado de modo abrumador la casi imposibilidad de un intercambio tal.

La sobre-prescripción (es decir, el uso terapéutico excesivo) de un determinado antibiótico comercial es la fuente probada de tales bacterias patógenas resistentes a los antibióticos.97,98 Para probar si los "genes marcadores" podían ser también una fuente de bacterias patógenas resistentes a los antibióticos, un grupo de científicos británicos trataron de provocar la resistencia a antibióticos en bacterias en el interior de un "estómago artificial de vaca" en un experimento de laboratorio estrictamente controlado añadiendo al estómago artificial maíz de origen biotecnológico que contenía un "gen marcador" de resistencia a antibióticos" en su ADN.

La transferencia de la resistencia a antibióticos del maíz a las bacterias que crecían en el interior del "estomago artificial de vaca" no tuvo lugar en 1018 (es decir, 10.000.000.000.000.000.000) generaciones de las bacterias en condiciones que fueron diseñadas especialmente para posibilitar al máximo dicha transferencia.100 Por tanto, la probabilidad de que tenga lugar esa transferencia de la resistencia a antibióticos (del maíz Bt a las bacterias) es menor incluso que 1 entre 1018 (es decir, 1 de cada 10.000.000.000.000.000.000). Las probabilidades son como mínimo muy pequeñas y también está ampliamente probado que es una causa de transferencia menos eficaz que la sobre-prescripción de antibióticos comerciales.

Por el contrario, las bacterias que viven naturalmente en el aparato digestivo del hombre ya han demostrado que presentan resistencia a los antibióticos comerciales más importantes (p. ej.: kanamicina y ampicilina) en el 20% de las personas normales.

Todo esto ha sido confirmado en estudios posteriores en los que se alimentó a pollos con cultivos biotecnológicos que contenían genes marcadores para antibióticos. No se encontró ningún marcador derivado de la plante en el intestino, ni mucho menos sobrevivieron para poder transformarse en resistencia a la ampicilina.102 El grupo de trabajo de la Sociedad británica para la quimioterapia antimicrobiana informó que "no pudo encontrar base científica para creer que los genes de la resistencia bacteriana a los antibióticos pueden migrar a las bacterias para crear nuevos problemas clínicos".

Mito 23: Los cultivos biotecnológicos hacen que los alimentos sean menos seguros.

Realidad: Los cultivos biotecnológicos hacen que los alimentos sean más seguros al reducir la fumigación con pesticidas y, en el caso del maíz biotecnológico, al reducir la contaminación por micotoxina.

La Comisión de la Unión de Academias Alemanas de las Ciencias y las Humanidades para la Biotecnología Verde declararon: "los alimentos derivados de maíz GM son más sanos que los procedentes de maíz convencional". Esto se afirmó porque las investigaciones han demostrado que la contaminación del maíz por la toxina fúngica, fumonisina, está reducida en el maíz Bt. resistente a los insectos.

La Comisión alemana también hizo hincapié en que los peligros de las mutaciones no intencionadas del ADN son mucho más elevados en los procesos convencionales de mejora de plantas, al usar sustancias químicas mutagénicas, o radiaciones de alta energía, que en la generación de plantas biotecnológicas. Además, los productos biotecnológicos se someten a una serie de exámenes estrictos sobre el ganado y sobre ratas antes de su aprobación.

La importancia de la reducción de los niveles de fumonisina no debe exagerarse. La fumonisina es una micotoxina, un tóxico neurológico liberado por una especie de hongo que crece en el interior de las plantas destinadas a la alimentación, ya por un almacenamiento deficiente o por daños causados por insectos que permiten la entrada de las esporas de los hongos.

En los países con modernos sistemas agrícolas, las comprobaciones periódicas, un buen almacenamiento en ambiente seco y el uso racional de las sustancias químicas mantiene las micotoxinas en niveles mínimos. En los países en vías de desarrollo, donde nada de esto se realiza de forma adecuada, la micotoxina puede constituir un serio riesgo. En Guatemala y otros países, los hijos nacidos de madres que comen grandes cantidades de maíz infectado sufren defectos del tubo neural con una tasa seis veces más alta que la media global.

El maíz Bt. constituye un poderoso método de reducir la fumonisina a niveles seguros sin necesidad de utilizar sustancias químicas. El pesticida que incorpora contra el barrenador del maíz reduce notablemente los daños en las plantas, y por tanto elimina gran parte del riesgo de que aparezcan esporas antes del procesado.

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