Agricultura Sostenible

Mejorar la vida de los Agricultores

La Semilla de Maíz Híbrido Transforma las Vidas de Comunidades

Igual que millones de agricultores en el Sureste de la República del África, Malawi, Mary Katsonya, de 62 años, está celebrando las cosechas mejoradas en su pequeño sembradío de maíz. En el 2007, las cosechas de maíz en los 4.9 acres de tierra pertenecientes a esta viuda produjeron un total de 260 costales de maíz, con un presente de 10 costales dos años antes. Su más reciente cosecha le proporciono a su familia suficiente maíz para todo un año y además de 200 costales para vender. Las ganancias fueron utilizadas para nuevos libros escolares y ropa para sus cinco nietos.

Existieron tres ingredientes que en realidad se volvieron determinantes durante el 2007: las semillas de maíz hibrido y los fertilizantes de primera calidad otorgados por el gobierno de Malawi en conjunto con donadores privados, así como la tan necesitada lluvia. En contraste, su desafortunada cosecha en el 2005 solo pudo generar unos cuantos maíces, utilizando las semillas tradicionales en sus tierras áridas.

Como parte de una gran serie de acciones a realizarse para la promoción de la agricultura independiente, el gobierno de Malawi le otorgo a Mary Katsonya, y aproximadamente a otras 140,000 familias de bajos recursos todos los fertilizantes necesarios, como apoyo adicional, Monsanto también realizo la donación de más de 700 toneladas métricas semillas convencionales de maíz hibrido. La dramática diferencia en las cosechas se vuelve cada vez mayor aún, debido a que con cada generación de agricultores, las tierras de Malawi se vuelven más limitadas, con el crecimiento acelerado de la población – actualmente de 13 millones – en incremento. Como resultado de ello, se espera que los agricultores logren una mayor producción en sus cosechas, en un menor espacio, cada año. 

Los agricultores de Mwandama, Malawi, así como otras partes del extenso África Subsahariano también están consiguiendo ser beneficiados por el Proyecto del Siglo de Las Naciones Unidas. [1] La NU trabaja en conjunto con otros gobiernos y compañías privadas, tales como Monsanto para poder presentar soluciones prácticas y científicas, a precios razonables para ayudar a los que más lo necesitan, comunidad por comunidad. En Mwandama, los fondos son de aproximadamente $110 (dólares americanos) por cada comunidad anualmente.

Estas comunidades están recibiendo un extenso entrenamiento en salud y nutrición, agricultura y medio ambiente, así como recursos de agua y salubridad, entre otros temas. Su primer año, con semillas mejoradas, fertilizantes gratuitos y lluvia, los agricultores han logrado multiplicar su producción de maíz más de cinco veces, por cada acre en comparación con el año anterior. Los habitantes de estas comunidades esperan grandes recompensas como resultado de este proyecto con duración de cinco años. Josephine Smoke, de 41 años, planea en colocar un techo de metal sobre su casa con techos de pasto. Otros residentes esperan la planeación de un camino pavimentado, una clínica de servicios médicos, una escuela y agua potable. [2]


1 Doug Pike, “Grandes Cambios en Comunidades Pobres,” Philadelphia Enquirer, Julio 20, 2006.
2 Ibídem.